la centinela dormida

Saturday, November 11, 2006

Bach


Hay música y músicas. Hay genios y un genio. Hay gente que deja una huella de su paso por el mundo tan grande que ni el tiempo ni el olvido pueden borrar.
Hay miles de personas en uno y, a veces, hay una sola persona que lleva mil personas dentro.
Hay lo único y lo repetido, lo cotidiano y lo increíble.
Hay seres irrepetibles.
Así es Bach, así lo siento, capaz de crear notas mágicas, melodías tan sublimes como diversas.
Cada composición, escuchada por primera vez o de nuevo, deslumbra. Oír seguidos el Concierto para violín en D menor BWV 1043, la toccata en C mayor, BWV 564, el concierto de Brandenburgo número 2, la Pasión según San Mateo y el Ave María que compuso con Gounod es sorprenderse, admirarse, es intentar entender cómo alguien ha podido hacer cosas tan diferentes y tan bellas. Es imposible, no se entiende.
Me pregunto qué alma tendría Bach, qué pensaría, que sentiría, qué mundo interior tendría, para haber creado con tanta perfección.
Si la música es en mis días y en mis noches una compañera fiel, una amiga, un desahogo, una cómplice, una ayuda, las notas de Bach son el sentir la vida misma, con su nostalgia y su pena, su alegría y su goce, sus dudas, sus sorpresas, sus miedos, sus risas.
Bach es un color que no debería de faltar en el arco iris de nuestra existencia.
A quien no lo conozca, le invito a descubrirlo y si al oírlo se os escapa una lágrima, ningún temor, ninguna pregunta, es solamente que su música ha invadido también vuestros sentidos. Entonces, comprenderéis lo que siento al escucharle. Entonces, como yo, no podréis olvidarlo nunca.

1 Comments:

Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Es verdad, en tan verdad como una catedral gótica!!!

Todo lo mejor para ti.

PS: La volví a encontrar.

10:37 AM  

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