la centinela dormida

Tuesday, December 12, 2006

Malditos

No pude ocultar mi satisfacción, lo confieso. Leer aquella noticia fue una alegría, a pesar de que yo no soy de allí ni lo he sufrido. Rápidamente cogí el móvil, mandé un mensaje: Ha muerto Pinochet, qué bien!
Y es que no soy de allí, pero soy de un lugar en el que otro, como él, ha hecho que un país sufra, que su gente sufra, que no se pueda pensar, que no se pueda expresar, que no se pueda opinar, que no se pueda ni pasear con libertad, que no haya derecho a la discrepancia, que un poeta sea un peligro, que un filósofo merezca la cárcel, que ... tantas miserias, tantas injusticias, tanto sufrimiento, tanto daño... son heridas abiertas que no damos cerrado.
Malditos dictadores, sí, malditos, aunque haya quien los llore.
Maldita hasta la manera en que mueren, sin haber sido juzgados, sin haber pedido perdón, sin haber sentido en sí mismos ni una mínima parte del mal que han hecho.
En estos casos se me antoja que quizás sí haya algo más allá, que haya una justicia que aquí no hubo.
Por el momento, la dura realidad me muestra que otra vez el maldito se ha escapado, ha hecho una última ofensa, se ha reído de todos. Pero me queda la tranquilidad, como a otros muchos, de que, por fin, ha muerto.
A todos los desaparecidos, a todos los ejecutados, a todos los que les lloran y recuerdan, mi más profundo respeto.

1 Comments:

Blogger Silmariat, "El Antiguo Hechicero" said...

Desde que descubrí que las monedas tiene dos caras y los prismas latinoamericanos millones –lo cómico y triste del asunto es que cada cara es la verdadera- no opino.

Sólo trato de entender, comprender, aprender…, crearme un juicio muy mío.

Todo lo mejor para ti.

PS: En mi país tengo mi tirano doméstico y ya sabes lo que sucedió.

7:32 AM  

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