En el día de la mujer (qué mujer?)
De nuevo la misma absurda fiesta, de nuevo la división, de nuevo el reconocimiento parcial, de nuevo esa sociedad hipócrita que no me gusta, empezando por nosotras mismas, las mujeres.
Ilusas. Nos dejaron sentar a la mesa y nos dieron el postre, y nos lo creímos, hasta nos han dado un día para nosotras!, bueno, solo para algunas.
Ya no somos la señora de, además no solo podemos estudiar y ser doctores, somos incluso doctoras o jefas. Qué logros! Nos han cambiado una letra, tenemos títulos en femenino.
Podemos votar, podemos hacer tantas cosas que en otro tiempo no podíamos. Somos autónomas, autosuficientes, decidimos sobre nuestro futuro, sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras cosas. De qué quejarse?
No, realmente, no me ciegues con concesiones tú, hombre o mujer que seas, porque en mi interior yo veo y siento.
Y veo que en las universidades hay muchas mujeres trabajando y constato, lamentablemente, que a medida que subimos de nivel el número de mujeres desciende y desciende y desciende. Fíjense en el dato (2001):
"La Universidad española ocupa el cuarto lugar de los países de la Unión Europea en porcentaje de mujeres catedráticas, según el "Informe del grupo de Trabajo ETAN (European Technology Assessment Network) sobre las mujeres y la ciencia" elaborado para la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea. La Universidad española se sitúa en este puesto con el 13,2%, detrás de Finlandia (18,4), Portugal (17,0) y Francia (13,8).(...) Por detrás de España, en cuanto a la presencia de mujeres catedráticas en la Universidad, se encuentran las universidades de países como Italia (11,0), Reino Unido (8,5), Alemania (5,9) o los Países Bajos (5,0),. En el caso de profesoras titulares nuestras instituciones universitarias están igualmente situadas por delante de estos países (Italia, 27,0%; Reino Unido, 18,4%; Alemania, 11,3%; y Países Bajos 7,0%).¨"
En Suiza la cosa no va mejor. En el cantón de Berna, solamente el 4% de los miembros del consejo de dirección de empresas son mujeres (http://www.sta.be.ch/site/index/sta-startseite/gleichstellung/gleichstellung-erwerbsarbeit.htm).
Carrera o familia, familia o carrera. Y las mujeres que se baten entre los dos mundos, enfrentándose a ellos y ellas, y demostrando que es posible.
Mientras, otras mujeres (y éstas en parte) trabajan y trabajan, cada día, cada semana, cada hora, sin saber de fiestas ni sábados ni festivos. Para ellas hoy no es su día. Hoy es el día de la mujer trabajadora, pero no de ellas, porque ellas no trabajan. Qué tremendo! A dónde vamos!
En España, el anterior gobierno concedió una bonificación de 100 euros mensuales a las mujeres "trabajadoras" con hijos menores de tres años. Así a las mujeres "trabajadoras" se les reconoce y recompensa doblemente su trabajo.
Si al menos tuviéramos la decencia de llamarles asalariadas (pero eso queda mal, suena a tiempos pasados, huele aún a comunismo, lucha de clases....). Miren qué bien quedaría: Día de la mujer asalariada, más de uno se imaginaría a las mujeres manifestándose con un martillo y una hoz en la mano! Pero así, por lo menos, colocaríamos a este día en el lugar que le corresponde. NO, no es el día de la mujer en absoluto, tampoco es el día de la mujer trabajadora.
Lo será el día en que las amas de casa (y también los amos de casa, que los hay, aunque hoy no toque hablar de ellos) también cuenten, también cobren, también coticen, también tengan derecho a jubilarse y a tener una pensión decente. Entonces, por fin, habremos reconocido, empezando por nosotras mismas, las mujeres, que ellas también trabajan.
Yo celebraré el día en que pueda ser con toda tranquilidad profesional y ama de casa, cuando me den un empleo sin preguntarme si tengo pensado quedarme embarazada en los próximos años, cuando al decidir trabajar fuera y cuidar a mis hijos, no me critiquen ni los hombres ni las mujeres, cuando tenga que dejar de demostrar continuamente lo que ya se sabe que sé y puedo, porque mi currículum lo demuestra, cuando me paguen lo mismo que a un hombre (en Berna la media es de un 20% menos para las mujeres).
Amigas, que nos queda mucho camino, que nos tenemos que dejar de tantos estudios de género y ponernos las pilas, tenemos que ser solidarias, tenemos que apoyarnos y tenemos que hacerlo al lado de los hombres, que es con quien convivimos. Juntos tendremos que hablar, pensar, buscar soluciones y encontrar el equilibrio.
Yo hoy, en el que se supone que, a los ojos de la sociedad, es mi día, me permito pedir un deseo: que llegue un día en el que no tengamos que celebrar el 8 de marzo.
Entonces habremos logrado que hombres y mujeres seamos eso: ciudadanos con los mismos derechos, las mismas obligaciones, las mismas oportunidades. Y estoy segura de que todos, podríamos beneficiarnos de ello.

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